Los protocolos de prevención del COVID-19 convertidos en Norma UNE

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Protocolos COVID-19 Norma UNE

La Especificación comprende una serie de medidas higiénico-sanitarias que abordan aspectos como la elaboración de un plan de contingencia, la limpieza y desinfección, el control de accesos y aforos, el equipamiento de protección para el personal o la priorización de reservas y pagos online para evitar contactos.

Muy pronto se podrá disfrutar de nuevo de los Balnearios, eso si, con medidas de seguridad adicionales. La Asociación Española de Normalización, en colaboración con el Instituto para la Calidad Turística Española (ICTE), ha publicado la Especificación Técnica UNE 0066-01 que establece las directrices y recomendaciones para la reducción del contagio por el coronavirus SARS-CoV-2 en los Balnearios. Esta especificación ha sido elaborada por el Grupo de Trabajo impulsado por el ICTE en colaboración con la Asociación Nacional de Balnearios (ANBAL), cadenas y empresas del sector, y consensuado con la Asociación Española de Servicios de Prevención Laboral (AESPLA), PRLInnovación, y con los sindicatos CCOO y UGT. El encargo fue realizado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo a través de la Secretaría de Estado de Turismo junto con otros 20 protocolos destinados a los diferentes subsectores turísticos y ha sido validado por el Ministerio de Sanidad.

Protocolos COVID-19 Norma UNE

Las medidas propuestas están dirigidas a que el cliente pueda vivir una experiencia gratificante en los Balnearios con la seguridad de que se cumplen una serie de requisitos encaminados a cumplir cuestiones básicas como el distanciamiento social, una desinfección adecuada de los espacios y el uso de mascarillas y otros métodos de protección personal destinadas tanto a los empleados como a los propios clientes. La Especificación Técnica es una herramienta avalada por expertos sanitarios para la implantación de una serie de protocolos de seguridad higiénico-sanitaria que garanticen la minimización de riesgos frente al coronavirus tanto en el Balneario como en su entorno.  

Los Balnearios, en primer lugar, deberán conformar un comité para la gestión del riesgo que identifique y evalúe los riesgos y defina las estrategias necesarias. Además, se debe evaluar la presencia en el entorno laboral de trabajadores vulnerables frente a la COVID-19 y determinar las medidas específicas de seguridad para este personal.

Los empleados recibirán la formación necesaria para que cumplan medidas que el establecimiento debe facilitar, como la desinfección de manos y otras pautas de higiene, así como normas de uso de las instalaciones en la que se desarrolla el trabajo y los espacios compartidos para mantener la distancia de seguridad (por ejemplo, en ascensores, comedores, accesos y zonas comunes, vestuarios, zona de tratamientos). Una de las medidas más importantes es la de respetar las distancias de seguridad interpersonal, por lo que se podrá llevar a cabo un control de aforos cuando sea posible.

Además, habrá un incremento de las frecuencias de limpieza y repasos, especialmente en las zonas de mayor contacto (superficies, pomos, lavabos, grifería, manivelas, ascensores, mostrador de recepción, puertas, teléfonos, mandos a distancia, botón de descarga del inodoro, barreras de protección, control de climatización, secador, pasamanos, etc.) También habrá un aumento de la frecuencia de análisis bacterianos en los vasos y la intensificación de las limpiezas y desinfección de los objetos y superficies de contacto en el entorno del agua.

Cuando un cliente entre por la recepción, habrá un plan establecido para que no se produzcan aglomeraciones. Se encontrará asimismo con una distancia de seguridad entre el personal de recepción, bien un elemento físico de separación, de fácil limpieza y desinfección, que asegure la protección del personal, o bien con el uso de mascarilla. Se fomentará el pago con tarjeta u otros medios electrónicos, preferiblemente contactless. La tarjeta sólo será manipulada por el cliente y debe desinfectarse el Terminal Punto de Venta (TPV) tras cada uso en el que exista contacto, así como los mostradores y el equipo informático y cualquier otro elemento de uso.

En los vestuarios e instalaciones sanitarias también habrá un control de aforo y los clientes tendrán a su disposición una solución desinfectando.  Podrá utilizar dispensador de jabón, y papel de secado o secador de manos, pero la recomendación es que no haya toallas de manos, incluso las de uso individual y los sectadores de pelo de uso común.

En las zonas de tratamiento, el cliente tendrá la garantía que las técnicas que le apliquen la estarán evaluadas para calcular el mayor o menor riesgo de contagio (por ejemplo, no deben realizarse tratamientos por vía atmiátrica, como aerosoles o nebulizadores, mientras no se disponga de información sobre los riesgos inherentes a estos tratamientos en el contexto actual). Los materiales y cabinas estarán desinfectados y, en algunos casos, los tratamientos se aplicarán única y exclusivamente de forma individual.

En el caso de la aplicación de barros o peloides, un tratamiento solicitado en los Balnearios, el cliente contará con la garantía de que serán desechables de aplicación única o, si se reutilizan para el mismo cliente, la organización debe identificar el peloide con su nombre. En el caso de los parafangos, no pueden utilizarse aquellos que hayan sido utilizados para otros clientes sin barrera física de protección en su aplicación.

Cuando se acceda a la zona seca del Balneario, la temperatura será de entre 23 °C y 26 °C. Todo el equipamiento debe ser lavable y fácilmente desinfectable. El uso de toalla o albornoz debe ser obligado en sillas y tumbonas y otros elementos para evitar el contacto físico entre los clientes y el equipamiento.

En cuanto a la zona húmeda, el cliente que acceda a ella no encontrarán ni alfombras ni moquetas y deberá depositar las toallas usadas y se deben utilizar recipientes con tapa y pedal, con bolsa interior para la colocación de toallas usadas. El tratamiento hidropínico será asistido y podrá tomar el agua embotellada y no mediante fuentes de uso común.

En el Servicio Médico, el aforo de la sala de espera estará controlado, asegurando en todo caso la distancia de seguridad, por lo que podría tener que utilizar la cita previa, por ejemplo, o métodos de separación física. Durante el examen médico el cliente deberá tomarse la temperatura corporal con termómetro sin contacto.

En lo referente al alojamiento y servicios de restauración, el balneario debe remitirse a las Especificaciones UNE 0066-2 para hoteles y apartamentos turísticos y UNE 0066-5 para establecimientos de restauración.

Las Especificaciones Técnicas pueden consultarse de forma gratuita en las páginas web del ICTE y de UNE, a través de los siguientes links: www.calidadturisticahoy.es y www.une.org. Además de la de Balnearios, también se pueden consultar las referentes a Hoteles y Servicios de Restauración.

Al igual que ocurre con todas las normas UNE, cualquier empresa que quiera de forma voluntaria certificar la implantación de la Especificación Técnica, podrá hacerlo si lo considera oportuno. Para los Balnearios que voluntariamente quieran certificar la implantación de estas Especificaciones Técnicas UNE, el ICTE ha creado un nuevo sello llamado “Safe Tourism Certified”.

Asimismo, esta Especificación Técnica -junto con las 20 restantes- continuarán con el proceso de internacionalización se presentarán en las reuniones de ISO (International Standard Organization) que tendrán lugar en la primera quincena de junio. A continuación, se debatirán en los diferentes grupos de trabajo del Comité ISO para su adopción, tras los acuerdos que se alcancen, a nivel mundial . El Comité ISO encargado de las normas del sector turístico, Comité ISO/TC228, está presidido por España, país que también ostenta la Secretaría del mismo a través del ICTE.