El Termalismo Social del Imserso generará un impacto económico de 115,2 millones

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Termalismo Social 25 AniversarioEl Programa de Termalismo Social del IMSERSO nació en 1989 con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas mayores, incrementando su bienestar a través de la aplicación de tratamientos termales y contribuyendo, además, a la recuperación de los centros termales, que habían sido muy populares hasta la primera mitad del siglo XX.

Las personas jubiladas y los pensionistas son sus principales beneficiarias, ya que gracias a él pueden disfrutar de unos días al año de alojamiento, manutención y tratamientos termales a precios reducidos. Pero el Programa de Termalismo Social ha perseguido y logrado otros objetivos fundamentales desde el inicio: potenciar el desarrollo económico de las zonas en las que se asientan los balnearios, principalmente entornos rurales; contribuir a la creación y mantenimiento del empleo; facilitar la mejora y modernización de las infraestructuras y de las instalaciones de este tipo de centros; y permitir la profesionalización y especialización del personal que presta sus servicios en los establecimientos.

Termalismo Social ANBAL-IMSERSO Ahora que han pasado 25 años, la aceptación y progreso del Programa están avalados por cifras más que positivas: arrancó con 31 establecimientos termales y cerca de 30.000 plazas, y en 2014 cuenta ya con 105 Balnearios participantes y 209.222 plazas. En términos económicos, las cifras son igualmente asombrosas, ya que se ha pasado de un presupuesto de alrededor de 4,3 millones de euros aportado por el IMSERSO hace más de dos décadas a 34,2 millones en 2014. El resultado en el periodo 2013 / 2014 es un impacto económico de más de 115,2 millones de euros (frente a los 8,8 millones registrado en el año 1990), donde se contabiliza la facturación generada por los usuarios y la aportación del IMSERSO al programa.

Igualmente, desde el punto de vista de los usuarios la valoración es también muy positiva, ya que el 89,3% se encuentra satisfecho con el Programa de Termalismo Social, según su unidad de seguimiento y evaluación, la cual está en contacto permanente con los Balnearios y con una muestra de usuarios para medir la calidad y el cumplimiento de cada una de las prescripciones técnicas contratadas.